Title La Humildad, el Camino del Despertar de la Conciencia

La Humildad, el Camino del Despertar de la Conciencia

Mientras queramos hacerlo solos, mientras creamos que somos los que podemos resolver, estaremos dando vueltas al mismo punto, la única decisión a tomar es la de entregar.

La humildad esta en aceptar que en nuestra pequeña mente racional no tenemos todas las respuestas ni soluciones.

Pasamos la vida pensando en problemas, preocupaciones llenos de miedos.  Lo hacemos porque creemos que eso es vivir y no hay nada más.

Pero están los momentos en que permitimos visualizar el paraíso, respirarlo, admirarlo. Esos momentos son en los que abrimos nuestro corazón y amamos.

Sentir amor nos despierta por instantes de nuestra pesadilla “problemática”. Entonces tenemos nuestras recaídas y pensamos.

¿Pero como? si yo no pienso en mis problemas soy irresponsable, ¿quien los va a resolver?

Tengo que sobrevivir, tengo que, tengo que… Estamos agobiados, pero seguimos luchando y parece que los problemas se reproducen a medida que los vamos resolviendo.

¿Pero será que Dios creo un ser tan perfecto para estar destinado a sobrevivir y resolver problemas?

La vida no es así, por ejemplo: una semilla no tiene un problema para ser árbol o para dar frutos y sombra. Un embrión no tiene problemas para transformarse en un bebe, nacer y crecer. Es mas, en este momento tu corazón no tiene problemas en latir y bombear la sangre a todo tu cuerpo.

¿No crees que sea momento de parar. De dejar de luchar y buscar respuestas para los infinitos problemas que pasan por nuestra razón?

Entregar es cambiar de perspectiva, es despertar al hecho de que la vida es un misterio hermoso que no da miedo, solo es inexplicable, como lo es el perfume de una flor, los matices de un atardecer, las mariposas en el estomago por un beso de tu amor.

Por eso hay que entregar, porque cuando lo haces dejas de querer resolver y paras de razonar tanto. Así te das la oportunidad de sentir la vida y de que ella se muestre en toda su belleza.

Hay que aceptar que la existencia es demasiado grande para encerrarla en nuestra pequeña razón. Por lo tanto no la vamos a resolver nunca ya que es perfecta y no necesita que lo hagamos.

¿Que arrogancia pensar así verdad? Y en consecuencia de eso no hay castigo ya que la propia arrogancia es nuestro pequeño infierno.

Si fuéramos humildes nos liberaríamos de la pobreza de no ver que estamos en el cielo y siempre lo estuvimos.

Bueno, ahora puedes ver porque nos hace feliz ser humilde y porque la entrega es nuestra liberación. Vamos a dar la oportunidad a nuestra mente superior, a Dios, de que nos enseñe más de la vida con todos sus matices, aromas, sensaciones, placeres y amores.

No intentes más solo, no creas que lo haces solo, no te distraigas más.

Entrega una y otra y otra vez y confía, no tienes nada que perder y todo que ganar.

Acepta que no sabes la solución y que la salida esta en dejar que tu mente superior guíe tu vida y mientras ella lo hace, crea, ama y se feliz

Ruth Rojas
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